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FRANCISCO
GINER DE LOS RÍOS
(1839-1915)
A los 100 años de su muerte,
su legado sigue vivo.

Un decreto gubernamental de 1875 prohibía todo tipo de enseñanza contraria al dogma de fe y al trono. Un grupo de profesores universitarios se opusieron a tal imposición y fueron arrestados y expulsados de sus cátedras. Entre ellos estaba Giner de los Ríos.
Este acontecimiento fue el germen de la Institución Libre de Enseñanza y el comienzo de un proceso reformista en la Educación española que duraría hasta la Guerra Civil.
La ILE promovía una escuela para educar y no instruir, para formar seres humanos y no seres “empleables”. Una escuela abierta a la vida, cercana, laica, científica, sin libros de texto (los alumn@s realizaban sus propios textos a partir de sus cuadernos de clase), sin deberes, sin exámenes, con la participación de personas ajenas a la Educación pero que ofrecían sus conocimientos y experiencias (obreros de la fábrica, agricultores, abogados, políticos, etc.) y con la inclusión en el programa de excursiones escolares diarias. Consideraba la Educación como un proceso continuo desde la Escuela de párvulos hasta la Secundaria, otorgando a cada etapa una importancia mayúscula.Cuestiones estas que rompían tajantemente las costumbres de aquella época y, en muchas ocasiones, las de la nuestra.
Giner de los Ríos, a través de la ILE, influyó y fue el motor de otros proyectos reformadores como la Junta de Ampliación de Estudios, presidida por Ramón y Cajal, a través de la cual se pretendía acabar con el ancestral aislamiento español en la ciencia, la educación y la cultura, así como ampliar la formación de profesionales que se encargarían de las futuras reformas en estos ámbitos. La JAE, para ello, otorgaba becas para viajes de estudios al extranjero y creaba diversos laboratorios y centros de investigación para promover la investigación científica y cultural. De allí surgió la Residencia de Estudiantes (con alumnos como Dalí, Lorca, Buñuel,,,,) y dos proyectos que dirigió su gran discípulo y compañero Manuel B. Cossío: el Museo Pedagógico, centro de formación del profesorado, y las Misiones Pedagógicas, que llevaron la cultura a las zonas rurales más pobres de España durante la Segunda República. Aquel modelo fue el germen que impulso las reformas educativas republicanas que trabajaron por erradicar el analfabetismo, por crear miles de escuelas en locales dignos, por formar a una generación de maestros y maestras en los principios de la escuela activa creando, así, una escuela pública obligatoria, única, mixta, laica, con metodologías activas e inspirada en el ideal de solidaridad humana que situaba a niñas y niños como centro de toda la actividad educativa.
Todo ello quedó estrangulado con la Guerra Civil y muchos años después todavía es difícil y genera dudas en alguna parte de la sociedad una Educación como la que promovieron Giner de los Ríos, Cossío y tantos otros maestros de la ILE. Todavía hay quien no entiende que la Escuela educa a personas en todas sus facetas, desde el conocimiento hasta las emociones, y que así debe ser desde las Escuelas Infantiles hasta la Universidad. Aunque parezca tan elemental. Porque no somos cajas en las que introducir conceptos, somos personas que tienen que comprender lo que ven, oyen y sienten en su entorno y con los demás. Incluso los que defendemos ese tipo de Escuela, necesitamos cambiar nuestros esquemas mentales porque estamos acostumbrados a ser mandados y a llevar a cabo lo que nos mandan.
Por eso es necesario reivindicar, cien años después de su muerte, a Giner de los Ríos, su obra y su influencia. Porque pudo ser el comienzo de una Educación española más humana, más centrada en los alumn@s, más abierta a la vida,… y, probablemente, de una sociedad mejor. Sus reflexiones y sus prácticas todavía están vigentes y, es más, son necesarias. Dejémonos alumbrar por su luz.

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Manuel B. Cossío, Giner de los Ríos y Ricardo Rubio.

Junta Directiva Acción Educativa